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Gris en mi torre
 
Yo, en mi torre,
sueño con el amor.
Comparto con la amiga de las letras tristes
la lluvia de la tarde.
 
Mi piel es mis entrañas.
La multiplicadora sensación,
desde el centro de mi pecho,
acobarda a las almas rotas.
 
Hay quienes no ven la altura
y rebuznan pasándose facturas
y mostrándose lo negro de lo negro
deambulando sobre sus cuatro patas.
 
Un zumbido nervioso me atrapó,
me llevó a su morada
y me mostró el fondo del estanque
pero he vuelto a las alturas.
 
Hoy no hay playa.
El gris horizonte encierra los misterios
del final de una tormenta
que aun no comenzó.
 
Las olas danzan con los níveos pájaros
y el viento, que es el único que mira,
golpea las ventanas...
quiere que salga a volar.
 
No quiero ir por que hoy no hay sitios
y no tengo prisa.
Las horas pasan porque quieren
a pesar de mí, a pesar de todo.
 
El sentido cambia cuando se ordena.
La secuencia mata al amor.
Cierro los ojos. Me veo vivo.
Ya no sé porque mañana.
 

SaaradarshinaH

Pablo Rego - ©2002