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El dolor de crecer

 

Muchas de las actividades que realizamos tienen como fin ocupar nuestro tiempo y distraernos de nosotros mismos. Aceptar la responsabilidad de mirar hacia a dentro y crecer, mejorando nuestra calidad de ser humano, implica abandonar cosas que creemos útiles porque logramos, a través de ellas, ciertos momentos de distracción que nos hacen perder la conciencia de lo que somos y lo que nos rodea. Las actividades que desarrollamos sirven, en la mayoría de los casos, como bastones que nos ayudan a  andar en un oscuro callejón de miedos e inseguridades.

Ser conscientes de los que somos es la única forma de comenzar a mejorarnos, por lo tanto, poniendo ese valor como supremo aprenderemos a dejarnos tiempo verdaderamente libre para reflexionar o llegar a nuestro interior mediante métodos que podremos encontrar si llegamos a ver con claridad esta problemática.

La única forma de observar es observando. La única forma de sentir que estamos vivos es dejando libre a nuestros sentimientos y contemplarlos para entenderlos y comprendernos.

Seguramente, al principio, esto va a dolerte pero no como duelen las cosas corporales  sino que va a generarte una sensación de desprotección lógica de alguien que busca sus propios parámetros y deshecha los que le protegieron desde el comienzo de sus días.

Superar ese momento es uno de los puntos que más valor va a darle a tu búsqueda. Ese dolor puede diluirse si cambias radicalmente la forma de pensar, si puedes manejar los sentimientos negativos que se desprenderán de observar tus equívocos y sostienes firme el concepto de lo hermoso que es vivir y tener sentimientos.

No dudes que el entorno hará lo posible por distraerte y mantenerte dentro de su estructura. Tú tienes, como en todos los casos, la posibilidad de seguir en tu búsqueda o dejarte llevar por el inconsciente colectivo. Es probable que al principio no lo puedas evitar por no haber tomado el compromiso suficiente con tu búsqueda, pero comprenderás al enfrentarte una y mil veces con los mismos obstáculos que la distracción sólo es una forma de dejar para el futuro lo que puedes resolver hoy.

Si puedes llegar a esa conclusión, entonces el dolor será leve y la agonía de abandonar la vieja forma de pensar y sentir tendrá una duración muy limitada.

De todas formas esa sensación de desamparo y soledad es pasajera, es una frontera que necesariamente debes cruzar para encontrar la mejor compañía que puedas encontrar: Tú en el mejor estado y del mejor humor posible.

 

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