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Uno es todo, todo es uno

 

Un concepto difícil de comprender es el siguiente:

 

La razón que poseemos nos permite comprender lo que somos. Nuestra conciencia hace posible que nos veamos a nosotros mismos como seres individuales. De la misma forma, esa razón hace que concibamos la existencia de todo lo que nos rodea. Las formas y los elementos que existen, existen de la manera que los vemos porque nuestra razón así los interpreta.

 

El mundo es “mundo” porque nosotros lo vemos y lo comprendemos. Nuestro entorno es “nuestro entorno” porque así lo percibimos e interpretamos. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que nos pasa a nosotros mismos existe porque existimos como seres y así lo hemos definido.

 

¿Qué ocurriría con el mundo si nosotros no estuviésemos? ¿Qué pasará con nuestro entorno el día que nuestros días acaben? Sin nuestra existencia individual nada existe para nosotros. Si no sentimos, las cosas no son. Sin nuestra razón nunca podríamos interpretar lo que sería imposible ver.

 

El bien más preciado que poseemos es nuestra existencia. No sólo nuestra vida –como hecho biológico- sino nuestra capacidad de comprensión. Cuanto más tiempo dediquemos a mejorar la capacidad de comprender y ver la esencia de las cosas mejor será nuestra existencia y más valiosa nuestra posesión.

 

Por lo tanto, todo lo que ocurre con tu ser debe ser conducido solo por ti. No importa tu historia, no es fundamental lo que pasó para cambiar lo que viene. Sólo si tú quieres puedes cambiar el futuro. A la única persona que debes dar explicaciones es a la tuya porque sólo tú eres quien convives contigo todos los instantes de tu vida.

 

Todos tenemos la libertad de elegir. Si podemos trascender la barrera de los miedos y las inseguridades podemos, entonces, elegir lo mejor. Si te deshaces de la presión de justificarte ante el entorno, si logras agradarte a ti mismo, si aprendes a disfrutar de lo que eres, si puedes llegar a sentirte cómodo en ti aprovecharás más tus energías y podrás concentrarte en lo que necesitas para andar tu camino.

 

El mundo es como tú lo concibes. Si logras ser esencialmente verdadero todo se volverá más simple y podrás estar en armonía con tu entorno.

 

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