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Culpas y responsabilidades 

¿Quién tiene la culpa de lo que ocurre? ¿Quién es responsable de tal o cual situación?

 Cuando te haces esas preguntas buscarás en otros lo que debes buscar en ti. La gran barrera a vencer es la de “adoptarse a uno mismo” en el camino de la vida.

 Si crees que alguien superior ha puesto reglas que debes cumplir, tu camino estará signado por esas reglas, aunque el recorrido no te corresponda y la meta sea satisfacer a otros. Si mantienes firme el concepto que sólo tú sientes lo que sientes, entonces debes saber que hallarás lo que te haga bien oyéndote y abriendo tu mente y tu corazón a las verdaderas necesidades.

 Propone como primer valor la sinceridad contigo. No busques culpables fuera. No hagas responsable de tus preocupaciones a quienes te rodean o quienes manejan los destinos de tu pueblo.

 ¡Crece! ¡Salta a la siguiente etapa! Deja de comportarte como el niño que se golpea y cree que las “cosas” tienen la culpa de su dolor. Tu tienes la capacidad de elegir y la razón suficiente para comprender lo que te falta y lo que no eres.

 Sólo tú puedes cortar las cadenas que te atan a la historia y a los hechos precedentes, pero debes demostrarte con honestidad a la hora de mirarte y describirte. Sólo si te ves con claridad, podrás caminar hacia la construcción de un camino verdadero y sin grietas que lo debiliten.

 Parece simple pero las personas tenemos debilidades y una de ellas es la de engañarnos a nosotros mismos, deformando nuestra propia realidad y dejándonos llevar por el inconsciente colectivo que propone imágenes y prototipos de lo que nunca seremos porque esos prototipos tienen un componente de perfección que no puede representarnos en lo absoluto.

 Entonces: mírate, reconócete y busca en tu interior tus verdades. Nadie va a juzgarte porque lo que pasa en tu interior es sólo conocido por ti. Esa actitud puede sacarte un gran peso de encima ya que cuando puedas aceptar todo lo que eres –absolutamente todo- comprenderás cuanto más fácil es la transparencia para manejarte en el mundo, hacia a dentro y hacia fuera, sin necesidad de disfraces ni elementos de desinhibición.

 Cuando sientas felicidad de encontrarte con vida, comprendiendo la suerte que tienes al poder sentir y ver el mundo. Cuando te hayas encontrado y comprendas que a la primera persona que debes agradar y conformar es a ti, habrás visto el principio del camino y podrás dedicar todo el tiempo disponible a mejorarte y disfrutarte cada vez más.

 Eso da sentido a la vida de cualquier humano. 

 

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